domingo, 29 de septiembre de 2019

Bertha Luján va por dirigencia nacional de morena.


Bertha Luján renuncia a Consejo de Morena, va por dirigencia.

La morenista Bertha Luján anunció que renunciará al Consejo Nacional del partido con el objetivo de participar en la contienda por la dirigencia nacional de Morena, prevista para noviembre.
Durante una sesión a puerta cerrada con el órgano interno del partido, por la mañana de este 29 de septiembre, la morenista afirmó que renunciará al Consejo Nacional para participar en la Asamblea Distrital en la alcaldía de Coyoacán.
De acuerdo con la senadora por MorenaCitlalli Hernández,  si la militancia favorece a Luján Uranga con su voto, "en el Congreso Nacional manifestará su interés de presidir el partido".
Antes, Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido (CNHJ), indicó que los aspirantes deben renunciar a sus cargos públicos antes de inscribirse a sus asambleas distritales.


viernes, 14 de septiembre de 2018

¿ERES JOVEN Y QUIERES REGISTRARTE AL PROGRAMA DE BECAS DE AMLO? AQUÍ TE DECIMOS CÓMO:



A partir de ahora los jóvenes que quieran estudiar o trabajar podrán registrarse a través de internet para recibir una beca del programa “Jóvenes construyendo el futuro”, que lanzará en enero de 2019 el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
El programa contempla beneficiar en su primer año a 1 millón 610 mil jóvenes para que puedan continuar con sus estudios de preparatoria y universidad, se capaciten adquiriendo nuevas herramientas y después se incorporen al mercado de trabajo o se vinculen con alguna de las empresas en calidad de aprendices.
Tras el primer año de su implementación, la meta del gobierno de AMLO es la incorporación de 2 millones 300 mil jóvenes al programa.
Para hacer realidad este proyecto el gobierno de AMLO realizará una inversión gubernamental de 110 mil millones de pesos y se pretende que los empresarios ayuden como tutores, no únicamente contratándolos en sus empresas, sino estando pendientes de su formación.

AMLO saludando a jóvenes y niños. Foto: Especial
El programa está enfocado en las y los jóvenes que ya terminaron el bachillerato y no lograron entrar a la universidad, quienes recibirán el apoyo del gobierno de AMLO para conseguir un espacio y en caso de necesitarlo, se les otorgará una beca de 2 mil 400 pesos mensuales para continuar con sus estudios universitarios. 
La otra modalidad del programa está enfocada en las y los jóvenes que están buscando un empleo y no lo han conseguido. Para ellos y ellas, el gobierno de AMLO les dará la posibilidad de aprender, capacitarse y desarrollar nuevas habilidades dentro de un taller, un comercio, empresa, en el campo o con abogados, diseñadores, electricistas, estilistas, mecánicos y músicos.
Un 70 por ciento de los jóvenes tendrán la oportunidad de incorporarse a grandes, medianas, pequeñas y microempresas, así como cooperativas.
El 20 por ciento de ellas y ellos, equivalentes a 460 mil jóvenes, podrán unirse al gobierno para ayudar en la implementación de programas sociales.
El 10 por ciento restante, equivalentes a 230 mil jóvenes, podrán laborar en organizaciones civiles. 
En caso de trabajar y capacitarse, el gobierno de AMLO se compromete a otorgarles una beca de 3 mil 600 pesos mensuales hasta por un año y la cobertura médica a cambio de asistir al lugar del trabajo, cumpliendo con los horarios y los lineamientos del tutor o tutora.

¿Cómo entrarle?

Las y los jóvenes interesados pueden pre-registrarse a través de la página de internet http://www.jovenesconstruyendoelfuturo.mx
Tras registrarse, a partir de enero deberán acudir personalmente a las coordinaciones regionales o a los centros de coordinación indigenista que se abrirán en varias ciudades y municipios.
Ahí podrán elegir el centro de trabajo de acuerdo a sus intereses y las opciones disponibles en su localidad.

Jóvenes en México. Foto: Especial

¿Cómo será el proceso de selección?

Desde ahora las y los jóvenes pueden registrarse a través de la página de internet.
En los próximos días, se realizará un censo casa por casa para detectar a los jóvenes que no estudian ni trabajan y quieran formar parte de este programa.
La prioridad, de acuerdo con la virtual secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, será para los jóvenes que vivan en las zonas y comunidades más marginadas del país.
Conoce más detalles del Programa en este documento👇
https://es.scribd.com/document/388612803/Programa-Jovenes-Construyendo-el-futuro#from_embed 

miércoles, 1 de agosto de 2018

Tamaulipas, será sede de la administración de seguridad pública federal en el país.



Destacando la próxima reunión del Gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca y el Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, donde se verán temas de agenda, también se tocarán temas de vital importancia para sostener políticas de acuerdo y cooperación entre los niveles de gobierno.
Además de que a partir del primero de diciembre Manuel Mondragón y Kalb junto a Alfonso Durazo, despacharán en Tamaulipas, en la base de operaciones de la nueva Secretaria Federal de Seguridad Pública.
Tamaulipas, será sede de la administración de seguridad en el país.
El doctor Mondragón y Durazo y el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, estarán tejiendo la operatividad del nuevo mando único centralizado, que con la venia de la ley de seguridad interior, podrán operar sin descanso por pacificar al país. Las policías estatales, pasarán a segundo plano dejándolas solo como gendarmería y de proximidad para atender los problemas del fuero común mientras las cuestiones de violencia e inteligencia, estarán a cargo de la nueva Secretaria Federal de Seguridad Pública y del Consejo General de Seguridad Nacional.
Y lo que parece ser un cambio contundente en la administración pública y de seguridad, se espera sea un “golpe de timón” para apaciguar la violencia sentida en el país.


sábado, 28 de julio de 2018

AMLO promete sembrar un millón de hectáreas en zonas de Tabasco y Chiapas.


TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El proyecto anunciado por Andrés Manuel López Obrador para reforestar árboles frutales y maderables comprende alrededor de 200 mil hectáreas de tierras en la región de la Selva Lacandona, donde pretende invertir 6 mil millones de pesos. Hoy dio los primeros pasos para concretar su plan.
“Voy a cumplir mi compromiso de sembrar un millón de hectáreas en zonas de Tabasco y Chiapas, serán árboles frutales y maderables para seguir cuidando el medio ambiente”, aseguró a su llegada al aeropuerto de Villahermosa, donde sostuvo algunas reuniones privadas de trabajo y luego se trasladó a Palenque, a la comunidad La Chingada donde se encuentra su rancho, a orillas de la carretera, junto al Hotel Maya Tucanes.
El tabasqueño hizo una parada en la fonda “La Popular” de San Juan El Alto, Jalapa, en territorio tabasqueño, para comer frijol con puerco.
Voy camino a la Selva Lacandona pero no pude resistirme y pasé a comer frijol con puerco en la fonda "La popular", de San Juan El alto, Jalapa, Tabasco.
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Este mediodía, luego de anunciar nombramientos y el proyecto del sector energético, López Obrador dijo que realizaría trabajo de campo en la Selva Lacandona y en la región del Usumacinta.
“Es una investigación que estoy haciendo en campo. Viajo a la Selva Lacandona, hasta allá voy, pero no tengo reunión concertada, voy a hacer una consulta a la gente. Voy a hablar con campesinos, indígenas y productores que viven en la Selva Lacandona”, puntualizó en conferencia de prensa en la capital mexicana, antes de partir a Tabasco y Chiapas.
Sobre su plan de reforestación, el futuro presidente de la República dio detalles el pasado 27 de junio, luego de su cierre de campaña en Chiapas, donde se comprometió a reactivar el campo mexicano. Para ello, dijo, se sembrarán en la entidad unas 200 mil hectáreas de árboles frutales y maderables, dentro de los cuales destacan cítricos, café, cacao.
También señaló que se entregarán apoyos a los pequeños propietarios y ejidatarios para que se pague un jornal justo y sus hijos puedan trabajar sembrando esos árboles frutales y maderables.
Con ese programa, abundó, se van a generar 80 mil empleos, pero no serán temporales, sino permanentes, puntualizó.
Tan sólo en Chiapas, para ese programa se invertirán seis mil millones de pesos, a fin de que haya trabajo, que el chiapaneco se arraigue, pueda trabajar y ser feliz donde nació, donde están sus familiares, donde están sus costumbres y su cultura, apuntó. Y el que se quiera ir –agregó–, que se vaya por gusto y no por necesidad, porque habrá trabajo en los pueblos, en las comunidades y en todos los ejidos de Chiapas.
El apoyo al campo, precisó, también incluye la ganadería, y en todos los ejidos donde haya condiciones se hará la entrega de 10, 20 y hasta 100 novillonas y sementales, a crédito todo y sin intereses, a pagar en tres o cuatro años con las crías, detalló.
De acuerdo con López Obrador, desde hace más de 20 años ha entrado ganado desde Centroamérica hacia el norte, al mismo tiempo que se venía abajo la ganadería en Chiapas y en Tabasco. Y con este programa, dijo, se pretende repoblar los potreros de Chiapas.
También se comprometió a apoyar a los productores de maíz con una “compensación” y fijar “precios de garantía” para ese grano. Y aseguró que hará de la región de la Frailesca en Chiapas una región productora de maíz como antes lo fue.

El tabasqueño iniciará mañana el programa de reforestación en la región de la Selva, en lugares aún no dados a conocer.
Fuente: Proceso

jueves, 26 de julio de 2018

Jóvenes pagan costo de guerra vs el narco: 118 mil asesinados en 10 años.

Las jóvenes víctimas, de 20 a 24 años, viven en zonas urbanas, rurales, con o sin estudios de todo el país.


Sendero de AMLO, 26 de julio de 2018. Sea como víctimas de delitos o como ejecutores de tortura, asesinatos, y miembros activos del crimen organizado, los jóvenes engrosan las cifras por muertes violentas en 10 años de guerra contra el narco.
A esto se agrega que la población joven no cuentan con un esquema de acceso a sus derechos (empleo, vivienda, educación, salud), lo cual aumenta el riesgo.
Así lo señala el reportaje de Zósimo Camacho para Contralínea, documento que analiza cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Además, la publicación da voz a especialistas en derechos humanos que explican por qué son los jóvenes quienes han pagado el costo más alto de la creciente violencia que se vive en México.
A continuación reproducimos una parte del reportaje de Zósimo Camacho.
118 mil jóvenes asesinados en 10 años de “guerra” contra el narcotráfico
En México, contar de 20 a 24 años de vida supone estar en peligro de muerte: 42 mil 251 jóvenes de este rango de edad murieron violentamente en 10 años de la supuesta “guerra” contra el narcotráfico. Más aún, del total de muertes violentas registradas en el periodo, 118 mil 393 víctimas tenían menos de 30 años.
Datos obtenidos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que los saldos mortales de la política pública de combate al narcotráfico se concentraron en las juventudes, ya sean urbanas, rurales, con estudios o sin estudios y de todas las entidades federativas.
Entre 2007 –cuando el entonces flamante presidente Felipe Calderón inició la “guerra” contra el narcotráfico– y 2016, el cuarto año de gobierno de Enrique Peña Nieto y el más reciente contabilizado por el Inegi, murieron de manera violenta –es decir, no por enfermedades, accidentes o “causas naturales”–, un total de 304 mil 889 personas. Más de una tercera parte de ellas eran jóvenes.
“A la ola de violencia que se vive en el país en el marco de una guerra contra el narcotráfico, se suma que los jóvenes no tienen acceso a educación, trabajos dignos, salud… a que no hay oportunidades y no hay garantía de que se les respeten los derechos humanos”, explica la abogada Asminda Navarro González, integrante del equipo jurídico del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria. Por ello, explica, las muertes y las agresiones contra los jóvenes se recrudecieron en los últimos años.
“En México, las tasas más altas de muertes por homicidio se observan entre los jóvenes, particularmente entre quienes tienen de 15 a 30 años […] y se duplicó la tasa de homicidios en los rangos de edad de 10 a 19 años […]”, había advertido, por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe Violencia, niñez y crimen organizado, publicado en 2016.
En el documento, la organización multilateral había señalado que “también en México se han reportado masacres de niños y adolescentes” y que en este país “alrededor de 30 mil menores de 18 años han sido incorporados a las filas de los cárteles del narcotráfico”.
La información del Inegi ahora revela que la mortalidad entre jóvenes es mayor aún. Los números de homicidios de personas menores de 30 años se incrementaron aceleradamente a partir de 2007, cuando inició la llamada “guerra” contra el narcotráfico.
En diversas páginas de internet circulan imágenes (fotografías y videos) de menores de edad empuñando armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y participando en enfrenamientos armados o torturas; y también, siendo víctimas de asesinatos y tormentos.
La violencia la padecen no sólo quienes han sido incorporados a las filas de la delincuencia organizada; también la viven quienes participan en actividades políticas. Y, sobre todo, quienes sólo buscan abrirse espacios para encontrar trabajo. Incluso, quienes estudian alguna carrera universitaria.
Universidades públicas, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y privadas, como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), se han convertido en escenarios de crímenes contra sus propios estudiantes.
En marzo de 2010, murieron a manos de militares dos alumnos del ITESM en el propio campus central. Mientras, en la Ciudad Universitaria de la UNAM han ocurrido 11 muertes en menos de 2 años.
Y fuera de las casas de estudio, estudiantes también han sido asesinados, como los cuatro alumnos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) que fueron asaltados en la delegación Gustavo A Madero en abril pasado. O los tres estudiantes de cine de la Universidad de Medios Audiovisuales, de Guadalajara, asesinados en marzo de 2017.
Y es que la “guerra” contra el narcotráfico no explica toda la magnitud del problema.
El doctor en educación por la Universidad de Harvard y exrector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Hugo Aboites, explica que se trata de las consecuencias de vivir en un país profundamente autoritario y desigual.
México ha vivido por varios años “una situación de progresivo avance y profundización de la desigualdad”.
A decir del también catedrático e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, la sociedad mexicana seguirá perdiendo a sus juventudes mientras los que detentan el poder sigan gobernando para sí mismos y para seguir acumulando poder.
“Desde el poder se gobierna en favor del poder; desde el dinero, en favor del dinero. Y la gran mayoría de personas quedan excluidas de este arreglo”.
Los excluidos, los sin futuro, quedan a merced de la delincuencia, expone Aboites.
“Cuando hay una desigualdad tan lacerante como la que priva en México, los gobiernos que se imponen son muy violentos, autoritarios. Se favorece el abuso, porque se generan climas de mucha violencia. Hoy en este país vemos muchos casos de pederastia; de abuso en contra de los ancianos; de violencia contra los migrantes; contra las mujeres, pues hay un machismo febril; y contra los jóvenes, a quienes se les niega el derecho a la educación y empleo. Se trata entonces de un sector muy vulnerable: se puede hacer con ellos lo que se quiera, prácticamente.”
De acuerdo con los datos obtenidos del Inegi, sólo durante el sexenio de Felipe Calderón un total de 173 mil 995 personas murieron de manera violenta.
De ellas, 70 mil 5 eran niños, adolescentes y jóvenes. Con respecto del periodo de Enrique Peña Nieto, durante los primeros 4 años fueron muertas violentamente 130 mil 892 personas. Cuarenta y ocho mil 388 contaban con menos de 30 años.
Si bien los saldos mortales se redujeron marginalmente durante los 2 primeros años del peñismo, en los siguientes repuntaron y superaron a los del calderonismo.
“Quienes demandan un cambio en el país son principalmente los jóvenes”, explica el politólogo y sociólogo Valeriano Ramírez Medina.
“Y lo hacen porque saben que tal y como están las cosas en México, no tienen futuro”.
El doctor en estudios políticos y sociales y profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM explica que las elecciones federales del pasado 1 de julio fueron definidas por los jóvenes.
“Fue un voto abrumador de todos los sectores, pero los jóvenes en particular decidieron claramente por un cambio de rumbo en el país. Buscan tener un futuro distinto al que hasta hoy era el único: empleos precarios, incertidumbre y pobreza.”
Hugo Aboites, por su parte, señala que la violencia que viven los jóvenes no será distinta si sólo cambian las siglas de los partidos en el gobierno. Tampoco bastará que se abran más universidades si la estructura de desigualdad se mantiene intacta.
“Evidentemente se necesita un cambio en la conducción del país. De lo contrario, el esfuerzo de las universidades se ve contrarrestado por una poderosísima tendencia a acentuar la desigualdad, la violencia, el ataque y el abuso hacia los grupos más débiles de la sociedad.”
Acabar con la impunidad es el primer paso, señala la abogada Asminda Navarro. Pero, coincide, las soluciones deben ser estructurales.
“El Estado ha incumplido en su función de prevenir y también en reparar. Ha abandonado sus obligaciones”. Advierte que mientras la impunidad se mantenga, la situación de los jóvenes se irá recrudeciendo, pues los perpetradores saben que podrán seguir cometiendo crímenes sin consecuencias para ellos.
Revertir esta situación no será un proceso fácil –reflexiona–, independientemente de que un nuevo grupo político asumirá el gobierno federal en diciembre.
“Combatir la impunidad será sólo el principio. Pero detener la ola de violencia contra los jóvenes pasará necesariamente por el desarrollo de políticas públicas enfocadas a este sector y por la aprobación de reformas a las leyes y a la Constitución que atiendan sus necesidades específicas.”
Asminda Navarro aclara que no será con el aumento de penas o la instauración de cadenas perpetuas como se solucionará el problema de la violencia, pues más allá de medidas particularmente para los jóvenes, el sistema de justicia debe funcionar e incluir la reparación del daño y el combate a la corrupción.
Sobre la oportunidad de mejorar la situación de los jóvenes con la llegada de un nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, la abogada integrante del Centro Vitoria señala:
“Yo no estaría esperando un cambio por parte de gobierno alguno. El cambio será posible a través de la organización de la sociedad. A eso es a lo que le apostamos: a la organización. Que el proceso electoral fue importante, claro que sí. Hay que tomarlo como pretexto para darle impulso a las exigencias de las organizaciones y de la sociedad civil.

miércoles, 25 de julio de 2018

Más de 100 ONG’S, 300 académicos, activistas, legisladores y expertos, celebran propuestas sobre proceso de pacificación que incluye desmilitarización del país


Más de 100 organizaciones de la sociedad civil respaldaron el proceso de pacificación y la despenalización de las drogas propuestos por el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.
En una carta, firmada también por más de 300 académicos, activistas, legisladores y expertos, celebran las propuestas de Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo sobre un proceso de pacificación que incluye la justicia transicional, la desmilitarización de la seguridad pública y la regulación de las drogas, informó Reforma.
“Nadie se opondrá realmente al proceso de pacificación del país, aunque éste resulte complejo y doloroso”, plantean las organizaciones.
“Regular las drogas no es -por sí sola- una medida suficiente para acabar con la guerra, pero los firmantes estamos convencidos de que es una medida necesaria para lograr la paz. La guerra contra las drogas fracasó. #TocaRegular #RegulaciónPorLaPaz”.
Hace 12 años, explican, “el prohibicionismo fue llevado a su extremo cuando en una decisión errada el presidente Felipe Calderón decidió militarizar aún más los esfuerzos antinarcóticos”.
“Pese a lo evidente de su fracaso y lo innegable de sus costos, la decisión no se sometió a revisión durante la siguiente Administración y, en su lugar, el gobierno de Enrique Peña Nieto prefirió ignorar la crisis y perpetuarla, negándose a iniciar la reforma y optando por consolidar la militarización”, señalan las organizaciones.
Las organizaciones exponen que México cuenta hoy con una población lista para construir otros caminos y una masa crítica de ciudadanos que están proponiendo políticas de drogas alternativas.
Por ello, se dicen convencidas de que la discusión no consiste en preguntarse si se debe o no regular las drogas, sino en cómo hacerlo.
De acuerdo con las organizaciones, “México no ha contado con una política de drogas orientada a la protección de sus ciudadanos desde que Lázaro Cárdenas del Río intentara en 1940 un breve, pero exitoso, ensayo de descriminalización que se vio truncado por presiones internacionales”.
Desde entonces, advierten, “la política de drogas se ha reducido a satisfacer la exigencia extranjera de mantener una prohibición absoluta que privilegia la represión y desatiende las necesidades de prevención y tratamiento de nuestra población”.